domingo, 5 de junio de 2016

Informes por Fraude e Irregularidades



El fraude se refiere a revelaciones incorrectas e intencionales en la preparación de información financiera. El fraude involucra la manipulación, falsificación o alteración de los documentos o registros, apropiación indebida de activos; supresión u omisión de transacciones; registro de transacciones incorrectas o inexistentes o inadecuada aplicación de políticas contables. La responsabilidad por la prevención y detección de fraudes es de la gerencia, mediante la implantación y seguimiento de adecuados sistemas de control.
El auditor debe asegurarse mediante sus procedimientos que un fraude o error con efecto significativo sobre los estados financieros no ha ocurrido o, que sí ocurrió, su efecto está adecuadamente reflejado en los estados contables. Debido a la limitación de un trabajo de auditoría, existe la posibilidad de que no se detecten fraudes o errores.
La detección posterior no equivale a decir que el auditor realizó incorrectamente su labor si puede probar que trabajó con el adecuado cuidado profesional. En el caso de existencia y detección de fraudes y error, el auditor es responsable de comunicar su ocurrencia a la gerencia en forma oportuna, aunque crea que su efecto es no significativo para los estados auditados, o es posterior a período revisado, o fue solucionado. El error se refiere a aspectos no intencionales que terminan en una incorrecta presentación de la realidad. Son aquellas imprecisiones no intencionales u omisiones de importes o exposiciones en los estados contables

El fraude o errores en los estados financieros
Los balances falsos, que resultan de la adulteración deliberada de la información que está contenida en ellos

Los balances irreales, es decir, que no presentan razonablemente la situación debido a errores contables cometidos involuntariamente. Los estados contables irreales se deben principalmente a ineficiencias del sistema contable que está utilizando el ente, atrasos en la registración contable o a errores, todo lo cual produce información errónea que de uno u otro modo no ha sido detectada por el sistema de control interno ni por la Dirección del ente. Aquí desempeña un papel fundamental el auditor, quién asesora al empresario para prevenir y corregir esas deficiencias.
Algunos ejemplos de errores son: Compensar el saldo deudor y acreedor de distintas cuentas bancarias de un ente, el cálculo de la previsión para deudores incobrables sobre o subvaluado, valuación al costo histórico de las inversiones permanentes, aplicación incorrecta del devenga miento de intereses sobre deudas, no registrar una compra y otros similares.
Los estados contables falsos suponen la adulteración deliberada de la información que contienen y allí radica la principal diferencia con los balances irreales. 
De los ejemplos indicados, los tres primeros configuran fraudes por omisión, mientras los tres siguientes son fraudes por comisión o registración de falsos asientos contables. Los estados contables también pueden falsearse
Aplicando deliberadamente mal las normas contables profesionales que rigen su elaboración, como en los casos siguientes:
         Contabilizar anticipos de clientes como si se tratara de ventas perfeccionadas.
         Falsear pases del Diario al Mayor
         Registrar importaciones de productos que están en viaje como integrando el stock del  ente
Por otros métodos, como en las situaciones siguientes:
         Reducir el monto de las ventas para evadir el pago de impuestos.
         Falsear las sumas del balance de los deudores a fin de ocultar irregularidades.
         Modificar sumas en el libro de Caja para sustraer fondos dolosamente.

Fraudes cometidos por el empresario:
Los fraudes perpetrados por el empresario o la alta gerencia o dirección del ente pueden basarse, entre otros, en los siguientes motivos:
         Obtener créditos bancarios.
         Aumentar el capital de la empresa.
         Efectuar la transferencia total o parcial del patrimonio de la empresa.
         Defraudar al fisco.
         Elevar o disminuir el reparto de utilidades.
         Reducir o eliminar las pérdidas de la empresa.
         Defraudar a los socios que no intervienen en administración de los negocios.
         Tranquilizar a los socios o acreedores disconformes

Fraudes que puede cometer el personal:
         Omitiendo asentar partidas en la contabilidad.
         Falseando registraciones contables.
         Empleando comprobantes ya contabilizados a los que se les cambia la fecha.
         Falsificando firmas.
         Cometiendo errores de suma.
  Reteniendo cobranzas, haciendo notas de crédito falsas a favor de deudores o contabilizándoles descuentos inexistentes.
         Omitiendo contabilizar notas de crédito o descuentos a favor de la empresa.
         Registrando depósitos bancarios falsos.
         Liquidando sueldos y jornales a personas que no integran la nómina.
         Cargando a la empresa compras o gastos realizados para sí.
     No registrando devoluciones de mercaderías de clientes. Los objetivos que persiguen las personas que cometen este tipo de irregularidades son apropiarse de dinero en efectivo, mercaderías y otros bienes.
   
      Estos ejemplos no agotan las posibilidades de perpetrar un fraude y tienen un carácter ilustrativo. Sin lugar a dudas el auditor cumple una función integral con relación a los servicios que debe prestarle al ente y puede asesorar a la Dirección a prevenir este grave problema

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